Como cada año la obligación de presentar el modelo 347 ha llegado. Aunque es una de las que más pérdida de tiempo ocasiona a los contribuyentes la recibimos sin protestar. Es lógico porque estamos anestesiados. De eso se ha encargado eficazmente la Administración Tributaria quien, para poder maximizar el control minimizando el trabajo, no deja de suministrarnos generosas y continuas dosis de obligaciones formales. Y desde luego obligaciones son, ya que si el obligado tributario comete algún error u omisión lo pagará caro.
Lo de formales quizás haga referencia a las multiples formas que adoptan las declaraciones mensuales, trimestrales, anuales, o vaya usted a saber por qué.
Además el legislador, que parece que no vive en este planeta, había previsto la reducción del límite de declaración en el 347 a 1 euro. Es decir, ya no habría que declarar las operaciones superiores a 3.005 euros sino que TODAS las operaciones.
Ese euro perdido en el bolsillo que el empresario destina a ......, a nada, ya que nuestra base monetaria hoy por hoy, con IPC por encima del 4% ya no permite pensar en el euro como unidad de pago. En consecuencia, el empresario tendría que declarar los 5 o 10 euros pagados al taxista, o los 20 euros de un menú de trabajo.
Si la inflación aumenta y los precios evolucionan al alza sólo un abstraido de la realidad puede pensar en bajar los límites de declarar en lugar de incrementarlos.
La supuesta motivación del Ministerio de Hacienda para obligar a declarar TODAS las operaciones es la lucha contra el fraude. ¿Pero de que están hablando?
Al final la propuesta no ha prosperado, pero no porque no quisieran, sino porque son demasiado zoquetes para procesar con éxito las ingentes cantidades de información que recibirían.
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